DOCUMENTO A 6 AÑOS DE LA DESAPARICIÓN DE JORGE JULIO LÓPEZ



A seis años del segundo secuestro de Jorge Julio López venimos a esta plaza a gritar: compañero Julio López PRESENTE!!

Julio López, el albañil, ex detenido-desaparecido que después de muchos años de silencio puso en palabras sus recuerdos del horror vivido para acusar a sus torturadores, que reconstruyó su memoria ladrillo a ladrillo, para cumplir su compromiso con quienes fueron sus compañeros de lucha, no llegó a la sala de audiencias ese 18 de septiembre de 2006.

Miles salimos a la calle en La Plata, bajo una lluvia torrencial, el viernes de la primera semana, gritando desesperadamente y después de tantos años: Ahora, ahora, resulta indispensable, aparición con vida y castigo a los culpables. Al finalizar esa primera marcha escuchamos de boca del entonces gobernador Solá, y sus funcionarios Arslanián y Binstock, la transmisión de una idea que anticipaba la política de la que no se apartarían ni un ápice los sucesivos gobiernos provincial y nacional. Esa noche los funcionarios respondieron que estaba en peligro la gobernabilidad de la bonaerense. La Policía de la Provincia, al momento de la desaparición de López, tenía en sus filas más de 3.000 efectivos que en los años 76 y 77 estuvieron destinados a las dependencias donde funcionaron centros clandestinos de detención y ningún gobierno constitucional separó ni investigó. Está claro hoy que en ese momento ya habían renunciado a encontrar a nuestro compañero Jorge Julio López y habían renunciado a detener, juzgar y condenar a los responsables.

Julio López, cuyo segundo secuestro fue, primero minimizado por el oficialismo y sus seguidores y luego, transformado por ellos en una búsqueda que preguntaba por su nombre pero no se atrevía a interpelar a sus torturadores de la policía bonaerense.

En todos estos años nos hemos movilizado a lo largo y ancho del país y hemos organizado actividades con el objetivo de mantener viva la denuncia, y hemos recibido por única respuesta el silencio de la impunidad, el silencio de la complicidad.

Julio López no fue el primer desaparecido posterior a la dictadura: Miguel Bru, Andrés Nuñez, entre otros, son prueba de ello. Su desaparición marcó el hecho de reinstalar la desaparición como práctica genocida, poniendo en jaque al Nunca Más, y demostrando que es posible que vuelva a suceder lo que imaginábamos desterrado. Fue una confirmación más de lo que siempre dijimos, la impunidad sólo genera impunidad…

Impunidad que no es sólo responsabilidad de los gobiernos constitucionales anteriores a Néstor Kirchner y Cristina Fernández, sino también de éstos, porque no hicieron lo necesario para terminar con tantos represores sueltos fuera o dentro de las filas policiales o militares. La impunidad actual, vigente, es la que permite que López esté desaparecido. La responsabilidad criminal es, sin duda, de los autores materiales del secuestro y desaparición de Julio. Pero la responsabilidad política de que Julio aparezca con vida, como denunciamos desde un primer momento, es de los gobiernos nacional y provincial.

El Estado, con total intencionalidad, no realizó una investigación, y cada fuerza simuló una búsqueda por su cuenta, ocultando sus pasos a las otras, mientras que los funcionarios políticos negaban la posibilidad del secuestro, insistiendo en que Julio estaba perdido o escondido. El gobierno tiene que responder por el encubrimiento y complicidad por parte de los organismos de seguridad que dependen del Poder Ejecutivo Nacional o Provincial: la SIDE, el Servicio Penitenciario Federal, la policía Bonaerense y la Federal.

Desde el primer momento, no investigaron las pistas que involucraban a Etchecolatz y a la bonaerense, y al día de hoy no han esclarecido ninguna de las innumerables amenazas y agresiones que sufrieron durante el juicio y siguen sufriendo testigos, querellantes, familiares de desaparecidos, jueces, fiscales, ni los secuestros posteriores a testigos como Geréz, Puthod, Martínez, y militantes que participaron por los reclamos por la aparición con vida de Julio; ni el asesinato de Silvia Suppo. Ha sido precisamente la persistente impunidad del secuestro y desaparición de Julio la que fomentó que las amenazas a los testigos, los abogados y a los militantes vinculados a los juicios a los genocidas continuaran y se agravaran, transformándose en agresiones y secuestros.

El gobierno es responsable de su aparición con vida y debía haber dado los pasos precisos y contundentes que siempre le exigimos: exonerar y denunciar ante la justicia a todos los integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad que se desempeñaron durante la dictadura, promover la remoción de jueces y fiscales cómplices, impulsar juicios por campo de concentración o por circuito represivo donde se juzgue por el delito de genocidio a todos los represores y a sus cómplices civiles.

Mientras ellos sostienen la impunidad, miles y miles en todo el país nos movilizamos cada 18 de septiembre para decir presente al compañero Julio López!

Hoy, denunciamos la impune utilización que hace el gobierno de la Provincia del nombre de Julio López para bautizar plazas y parques ocultando que no se da un solo paso para encontrar a los responsables del secuestro. En el mismo sentido, la reciente declaración de Ciudadano Ilustre otorgada por el Concejo Deliberante de La Plata es una provocación que resalta el cinismo del poder político que tendría que haber garantizado la aparición con vida y el castigo a los culpables.

Hoy, denunciamos que la causa judicial de Julio es un ejemplo descarado de las maniobras de impunidad y encubrimiento de las que son responsables jueces y fiscales subordinados al poder político o a las fuerzas represivas.
Durante el último año, lo único que sucedió en la investigación judicial fue una denuncia contra las querellas y los funcionarios judiciales que intervinieron en el juicio contra Etchecolatz, en la que de forma aberrante se intentaba distorsionar las responsabilidades de lo sucedido acusando a los compañeros de Julio de “no haberlo cuidado”. Mientras tanto, jamás se investigó a la Bonaerense heredera de Camps y Etchecolatz, que en todos estos años, y en las más diversas situaciones, demuestra ser una verdadera organización mafiosa.

Hoy, a 6 años de la dolorosa desaparición de Julio, estamos en esta Plaza para ratificar la lucha popular contra la impunidad, para denunciar el encubrimiento, para oponer voz al silencio de los de arriba, para reclamar justicia. Para exigir cárcel común y efectiva a sus secuestradores, a todos los represores y asesinos, a todos los genocidas.

Por eso decimos:
BASTA DE SILENCIO, ENCUBRIMIENTO E IMPUNIDAD
Aparición con vida YA de Julio López
Juicio y castigo a los responsables

Compañeros y compañeras,

Reivindicamos hoy el derecho inalienable y el compromiso a luchar por vivienda, trabajo y salario digno para todos, por educación y salud para nuestro pueblo, contra  la entrega de nuestros recursos naturales, contra el pago de la ilegitima y usuraria deuda externa, contra la depredación ambiental de las empresas imperialistas. Por un país sin opresión, sin explotación.

Porque defendemos el derecho a luchar y a organizarse de nuestro pueblo estamos  aquí, con la misma convicción de Julio, denunciando al gobierno nacional, los  gobiernos provinciales de todo el país, y el gobierno de Macri en la ciudad de Buenos Aires, por la brutal criminalización de la protesta social y por la impunidad, de las que son responsables.

Numerosos hechos dan cuenta de esta situación:

En los últimos dos años la política represiva del gobierno ha reconocido un punto de inflexión: fueron asesinados 18 luchadores populares.

Se han militarizado los barrios obreros y populares. Por la política de “seguridad democrática” de Garré se instala en los barrios y villas al Ejército, a la Marina, a la  Aeronáutica, profundizando el modelo ya iniciado con la incorporación de Prefectura y Gendarmería. 

Se han incrementado las actividades de infiltración y espionaje sobre las organizaciones y militantes obreros y populares a través del proyecto X de la Gendarmería, del accionar de la SIDE y de todos los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas y de seguridad. Estas actividades de inteligencia se utilizan para armar causas contra luchadores.

El pasado 30 de agosto fueron detenidos 65 compañeros de las organizaciones de desocupados de la Corriente Clasista y Combativa y Barrios de Pie cuando se encontraban manifestando en la Panamericana a la altura de la Ruta 197, en reclamo de mayor inclusión y mejoras en los planes Argentina Trabaja. Los compañeros fueron demorados en la Unidad de Procedimientos especiales Judiciales (Proyecto X) ubicado en CAMPO DE MAYO, dependencia del Ejército que fue sede de uno de los más grandes campos de concentración de la dictadura genocida. La  detención fue realizada por la Gendarmería Nacional por orden del Secretario de Seguridad Sergio Berni, y sin orden judicial alguna.

Continúan presos Víctor Barbero, Omar Pasquini, Rubén Omar Astudillo, Juan José Guayanes, Juan Marcelo Farías y Horacio Esteban Guayanes, por la pueblada de Corral de Bustos en Córdoba.

De cada lucha surgen nuevos dirigentes y militantes procesados. Las causas abiertas en todo el país suman ya más de 4000. La persecución judicial se profundiza día a día hacia los sectores que luchan y defienden sus derechos, especialmente sobre aquellos que reclaman derecho a la tierra, a la vivienda y al trabajo, derechos que el estado tiene la obligación de garantizar y que continúa violando.

La ley antiterrorista es el instrumento legal propuesto al Congreso por la presidenta Cristina Fernández para profundizar el castigo a todos los que luchan. Su sanción corre el velo de las máscaras democráticas con que se adorna el gobierno. Y los diputados y senadores que la votaron son verdaderos responsables de traición al pueblo argentino.
Mientras la mayoría oficialista se ha negado una y otra vez a tratar una ley contra la criminalización de la protesta, sancionó en tiempo record la Ley antiterrorista.

Esta ley no es un hecho aislado, sino que se relaciona directamente con el intento de instalar una base norteamericana en el Chaco, intento frenado con la movilización popular. A pesar de esto, el gobierno nacional no derogó el convenio firmado con los Estados Unidos para instalar la base, profundizando esta relación con la presencia de instructores y asesores militares norteamericanos expertos en Seguridad Nacional, Guerra No Convencional y Operaciones de Información dictando cursos al personal del Ministerio de Defensa sobre control de disturbios, operaciones antidrogas y antiterroristas.
El mantenimiento de las tropas argentinas en Haití cumple con el rol colonial del imperialismo yanqui.

Por todo eso decimos:
Basta de persecución y asesinatos de los luchadores populares!

Compañeros y compañeras,

A poco de cumplirse un nuevo aniversario del asesinato de Mariano Ferreyra, el juicio que en estos momentos se está desarrollando contra José Pedraza, su patota y los policías que participaron del crimen es una victoria absoluta de la inmediata y gigantesca movilización popular que recorrió (y recorre) todo el país.
El asesinato de Mariano y las graves heridas que sufrieron Elsa Rodríguez y otros compañeros fueron el resultado de un plan criminal que tenía por objeto aleccionar a los trabajadores tercerizados del ferrocarril que reclamaban su pase a planta permanente. Tanto del plan criminal como de la superexplotación de los trabajadores son responsables la Unión Ferroviaria y los empresarios de Ugofe con la anuencia y complicidad de los funcionarios de la Secretaría de Transporte y el gobierno nacional.  
Se trata, en definitiva, de los mismos actores que estuvieron detrás de la Masacre de Once y de centenares de víctimas del régimen criminal que montaron a partir de los subsidios del Estado.
El juicio a Pedraza es histórico, porque tenemos a uno de los responsables políticos de un crimen contra el pueblo tras las rejas y sentado en el banquillo de los acusados. Desde esta Plaza reclamamos: ¡Perpetua a Pedraza! ¡Castigo a todos los responsables materiales, políticos y empresarios del crimen de Mariano Ferreyra!

Con la presencia y con la ausencia de Julio, estamos en esta plaza reivindicando el derecho a luchar de los trabajadores ocupados y desocupados, del movimiento campesino, del movimiento estudiantil y de todos aquellos que luchan, crean organizaciones y levantan su voz para exigir justicia, para exigir salarios dignos, para exigir tierra y vivienda, educación y salud para todos.

Así como Julio, a pesar de todas las torturas, de todos los horrores, de todas las injusticias, pudo plantarse frente a los poderosos y poner su voz por los  que fueron privados de su voz, al servicio de nuestro pueblo, hoy estamos aquí, para  seguir  denunciando  los  crímenes  contra  el pueblo, para seguir luchando  para  conquistar   un país  sin opresión y sin explotación, que  haga  realidad   los sueños  de  nuestros  30000  compañeros  detenidos –desaparecidos.
Marchamos con vos, Julio, y exigimos al Gobierno tu aparición con vida YA!

Encuentro Memoria, Verdad y Justicia
18 de septiembre de 2012