4 años sin Jorge Julio López: Documento del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, 18/09/10


El lunes18 de septiembre de 2006, a las 9 de la mañana, estábamos esperando a Julio en la puerta del tribunal, para escuchar juntos el alegato de nuestros abogados en el juicio al genocida Etchecolatz. Julio no llegó.

Ese mismo día denunciamos su desaparición. Sin embargo, esa palabra, desaparecido, se fue imponiendo en nuestras conciencias poco a poco. Costaba entender que el pasado más siniestro había derribado la puerta para transformarse en presente.

A pesar de la incredulidad, miles salimos a la calle, bajo una lluvia torrencial, en La Plata, el viernes de esa misma semana, gritando desesperadamente y después de tantos años: Ahora, ahora, resulta indispensable, aparición con vida y castigo a los culpables.

Aunque entonces no lo entendiéramos en profundidad, al finalizar esa primera marcha escuchamos de boca del entonces gobernador Solá, una frase que anticipaba la política de la que no se apartarían ni un ápice los sucesivos gobiernos provincial  y nacional. Esa noche, aceptando la responsabilidad de la Bonaerense, Solá nos dijo: Peligra la gobernabilidad de la fuerza.

Ya en ese momento habían renunciado a encontrar a nuestro compañero Jorge Julio López y habían renunciado a detener, juzgar y condenar a los responsables, para asegurarse de esa manera la gobernabilidad, de la mano de obra genocida y de sus discípulos presentes en las fuerzas de seguridad, dispuesta a reprimir salvajemente la protesta social. Así fue que el gobierno nacional y el  provincial se transformaron en los máximos encubridores de la desaparición de Julio.

Acusamos a Felipe Solá  y a su Ministro de Seguridad, León Arslanián,
Acusamos a Daniel Scioli y a sus Ministros de Seguridad Carlos Stornelli y Ricardo Casal.
Acusamos a Néstor Kichner y Cristina Fernández de Kirchner -autotitulados  abanderados de los  derechos humanos-  y a su Superministro Aníbal Fernández, de abandonar a Julio a su suerte y de asegurar la impunidad de los responsables de su desaparición. En cuatro años Cristina Fernández no mencionó nunca su nombre y Aníbal  Fernández sólo lo hizo para desestimar su secuestro y desaparición.

El Poder Judicial, por su parte, mostró descarnadamente el rol determinante que sabe jugar cuando el poder lo convoca. La causa judicial es una muestra descarada de las maniobras de impunidad y de encubrimiento de las que son capaces jueces y fiscales subordinados al poder político o a las fuerzas represivas.
Acusamos al Procurador General de la Nación Esteban Righi de no instruir a los fiscales para investigar a la principal sospechosa: la bonaerense.
Acusamos a los fiscales Marcelo Martini, Sergio Franco y Marcelo Molina de desviar las líneas de investigación hacia un punto muerto.
Acusamos a los jueces Arnaldo Corazza y Manuel Blanco por dejar caer la causa.
Acusamos a la Corte Suprema de la Nación, por inacción. 

Fue precisamente la persistente impunidad del secuestro y desaparición  de Julio la que fomentó que las amenazas a los testigos, a los abogados y a los militantes vinculados a los juicios a los genocidas, continuaran y se agravaran, transformándose en agresiones y secuestros.
Este año fue asesinada en Rafaela, Santa Fe, Silvia Suppo, también testigo contra los represores, en un hecho que permanece sin esclarecer aunque rápidamente se pretendió dar el caso por cerrado presentándolo como un delito común, a pesar de las serias contradicciones que aparecen en la causa. Como en el caso de Julio, los poderes del Estado nacional y provincial no impulsaron la investigación de las pistas que llevan a los verdaderos responsables del asesinato de Silvia Suppo. 
El gobernador Hermes Binner y la justicia provincial actuaron como garantes de la impunidad. Tampoco se resuelven las cientos de amenazas a testigos y militantes populares, porque todas llevan al mismo lugar.

Para luchar contra esta impunidad, para denunciar el encubrimiento, para reclamar justicia, es que estamos nuevamente en esta Plaza. Y junto a nosotros está Julio López, exigiendo que no perdonemos a los represores y asesinos, que sigamos peleando por la aceleración de las causas contra ellos, para que el gobierno nacional abra los archivos de la represión dictatorial y reclamando juicio para todos los genocidas y condenas por todos los compañeros.

También está Julio junto a nosotros para denunciar la política del gobierno de los Kirchner de criminalización  de la protesta, que intenta frenar las luchas obreras y descabezar sus nuevas conducciones combativas,  acallar las protestas de los trabajadores ocupados y desocupados y de los diferentes movimientos populares, disciplinar y amedrentar a los que cuestionan este sistema de miseria y opresión y perseguir a quienes sostienen posturas antiimperialistas.
Denunciamos la ley  antiterrorista aprobada por el Congreso y promovida por el gobierno de Kirchner y el proyecto presentado por sectores de la oposición, ambos respondiendo a las exigencias del Departamento de Estado yanqui.
Está Julio con nosotros para exigir libertad de los presos políticos (Roberto Martino, Karina Germano, José Villalba, Carlos Olivera), el cierre de las causas y la anulación de las condenas de los luchadores populares, por el juicio y castigo a los responsables del  asesinato de Carlos Almirón, Carlos Fuentealba, Lazaro Duarte y de todos los militantes asesinados en todo el país.

Estos compañeros, junto con Julio, nos acompañan hoy en esta Plaza para repudiar las políticas de criminalización de la pobreza, de represión policial  y tortura, como en el caso de Rubén Carballo y de cientos de pibes en los barrios marginados; de gatillo fácil; por el castigo a los fusiladores de los jóvenes del Alto Bariloche y a los responsables de la desaparición de Luciano Arruga que ya lleva 19 meses de total impunidad. Siempre atrás de cada muerte la policía federal y provincial, la gendarmería, las fuerzas represivas. Cuidando privilegios, resguardando los intereses del poder.
Nos acompañan también para denunciar el negocio de la trata de mujeres y niñas, la impunidad de la masacre de los pibes y pibas de Cromañón, los proyectos contaminantes de la minería, la muerte por hambre, por enfermedades curables, y tantas vidas desaparecidas en los últimos 27 años de supuesta democracia.

Así como Julio López no olvidó, no perdonó, no se reconcilió, nosotros estamos aquí, en esta plaza, para gritar que no olvidamos, que no perdonamos, que no nos reconciliamos, y que seguimos luchando por nuestros derechos como trabajadores ocupados y desocupados, a pesar de las patotas sindicales y para estatales; solidarios con los trabajadores de Paraná Metal; Solidarios con las luchas de los estudiantes secundarios y terciarios contra la política de Macri de vaciamiento presupuestario y de represión con listas negras, y que junto a los estudiantes universitarios ganan las calles en defensa de la educación pública. Solidarios con los reclamos de los pueblos originarios y de los campesinos; con los  ambientalistas de Andalgalá y de Gualeguaychú, que han retomado los cortes, y que sufren la judicialización de su protesta.

Estamos  aquí para decir basta a todas las formas de represión,  para exigir la disolución de la policía metropolitana y la derogación del Código contravencional.

Estamos aquí, en esta plaza, junto a Julio y a todos los caídos, celebrando que todos los días, a lo largo y a lo ancho del país, siguen creciendo las organizaciones populares, los cuerpos de delegados, los sindicatos, los centros de estudiantes, que abren el camino para alcanzar el país por el que lucharon y dieron su vida los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos.

Apretando los puños, abrigándonos con las banderas multicolores que expresan todas las rebeldías, caminamos, no nos detenemos, sostenemos el desafío; gritamos fuerte que marchamos con vos, Julio, y que exigimos al Gobierno tu aparición con vida YA!


Julio López, Presente!
30.000 Compañeros detenidos-Desaparecidos, Presente!
Ahora y Siempre!

Reclamo por Jorge Julio López en la marcha contra la impunidad del franquismo celebrada en Madrid

El 18 de septiembre se cumplen 4 años del secuestro y desaparición forzada en la ciudad de la Plata de Jorge Julio López, testigo y querellante en el juicio celebrado contra  el ex-comisario Miguel Etchecolatz por los crímenes cometidos en la  última dictadura en Argentina (1976.1983). El secuestro, ejecutado por miembros de los cuerpos de seguridad de la provincia de Buenos Aires, tenía como objetivo paralizar el desarrollo de este juicio, que finalmente pudo concluir con una sentencia histórica ya que por primera  vez un tribunal argentino condenó a un represor de la dictadura por el delito de genocidio a la pena de reclusión perpetua, que está cumpliendo en una cárcel común.

La lucha contra la impunidad no conoce fronteras. Y es por ello que el 16 de septiembre, en la marcha semanal que cada jueves se realiza en la Puerta del Sol de Madrid convocada por la plataforma contra la impunidad del franquismo, la silueta de Jorge Julio López ─y el reclamo de su aparición con vida─ fue portada por varios asistentes junto a las fotos de Federico García Lorca, Salvador Puig Antich y tantas otras víctimas, conocidas y anónimas, cuyos retratos recuerdan la pervivencia de la impunidad del genocidio franquista.

Al final de la marcha, Andrea Benites-Dumont (Casapueblos, Campaña de apoyo a juicios, AEDD) tomó la palabra para realzar el valor de la solidaridad internacionalista, pese a quien le pese, en la lucha contra la impunidad. En su intervención, rememoró la figura y el compromiso militante de Jorge Julio López, recordando las circunstancias de su secuestro y desaparición forzada, y denunciando la pasividad cómplice del gobierno argentino en estos últimos 4 años. Entre los asistentes se encontraban miembros de H.I.J.O.S-España.

El acto terminó con una cerrada ovación dedicada por los presentes y el reclamo una vez más de la aparición con vida de Jorge Julio López y el fin de la impunidad

Marcha contra la impunidad - Homenaje a Jorge Julio López en Madrid - 16/9/2010

Reclamo por la aparición con vida de Jorge Julio López en Madrid en la marcha semanal de la plataforma contra la impunidad del franquismo


El próximo 18 de septiembre se cumplirán 4 años del secuestro y desaparición forzada de Jorge Julio López, testigo y querellante en el juicio celebrado contra el ex-comisario Miguel Echetcolatz por los crímenes cometidos en la última dictadura en Argentina (1976.1983). El secuestro, ejecutado por miembros de los cuerpos de seguridad de la provincia de Buenos Aires, tenía como objetivo paralizar el desarrollo de este juicio, que finalmente pudo concluir con una sentencia histórica ya que por primera vez un tribunal argentino condenó a un represor de la dictadura por el delito de genocidio a la pena de reclusión perpetua, que está cumpliendo en una cárcel común.

La desaparición de Jorge Julio López, como el asesinato el pasado 29 de marzo de Silvia Suppo (testigo en el juicio contra los genocidas de Rosario), es uno de los ejemplos más claros de las consecuencias de la impunidad y la vigencia del aparato represivo sostenida por la pasividad cómplice del gobierno argentino. Ello se manifiesta en las continuas amenazas y agresiones sufridas por testigos, querellantes, organismos de derechos humanos, abogados e incluso jueces y fiscales, cuya finalidad es frenar el avance de los juicios contra los responsables, ejecutores y cómplices de los crímenes del terrorismo de Estado.

La lucha contra la impunidad no conoce fronteras. Es por ello que el próximo jueves 16 de septiembre a las 20hs, en la Puerta del Sol (Madrid), reclamaremos una vez más la aparición con vida de Jorge Julio López en la marcha semanal de la plataforma contra la impunidad del franquismo, y hacemos un llamado a participar de la misma para ejercer la solidaridad internacionalista.

4 años de impunidad y encubrimiento
Exigimos al gobierno argentino la aparición con vida de Jorge Julio López
Esclarecimiento del asesinato de Silvia Suppo
No a la criminalización de la protesta social

Casapueblos
Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos (Argentina)
Campaña de apoyo a los juicios contra los genocidas en Argentina
Para más información: http://casapueblos-jorgejuliolopez.blogspot.com

JORGE JULIO LOPEZ - 47 MESES DE IMPUNIDAD

..mi sueño el que sigue entero
Juicio y Castigo a los secuestradores de Jorge Julio Lopez! - HIJOS La Plata

JORNADA A 47 MESES DEL SECUESTRO DE LOPEZ - MIERCOLES 18 DE AGOSTO - PLAZA MORENO - desde LAS 15 HS  - RADIO ABIERTA - MURAL - TOCAN ROCOLA SWING Y FLOWER POWER
 
 En la década del ’70, Jorge Julio López era albañil y militante de la Unidad Básica “Juan Pablo Maestre” de la JP que funcionaba en el barrio de Los Hornos. El 27/10/76 fue secuestrado en su casa por un grupo de tareas al mando de Miguel Etchecolatz, que también secuestró a varios de sus compañeros de militancia en la zona. López estuvo detenido desaparecido en varios Centros Clandestinos de Detención: el Destacamento y el Pozo de Arana, la Comisaría 5ta, la Comisaría 8va y la Unidad 9.  Fue legalizado como preso político en el ’77 y recuperó su libertad en junio del ‘79.

 Sus valientes y lúcidos testimonios sobre esos crímenes en el Juicio por la Verdad y en el Juicio a Etchecolatz, ayudaron al avance de la investigación sobre el Terrorismo de Estado en La Plata. Sus dos testimonios fueron de vital importancia en la condena a cadena perpetua al genocida Etchecolatz, uno de los peores represores de la Bonaerense del coronel Camps. Lopez fue nuevamente secuestrado el 18 de Septiembre de 2006, día en que se exponían los alegatos de la querella en Juicio contra Etchecolatz. El secuestro de Julio López es  uno de los  ejemplos más claros de las consecuencias de la impunidad y la vigencia del aparato represivo.

Desde HIJOS denunciamos reiteradamente las irregularidades que hubo en la causa por el esclarecimiento de este hecho. Sólo para mencionar algunos de los eslabones de ésta larga cadena de impunidad,  recordamos que:

* El entonces Ministro del Interior Aníbal Fernandez dijo que el compañero se encontraba “asustado, escondido seguramente en la casa de alguna tía”. 

* El Gobernador de la Provincia , el hoy “opositor” Felipe Solá encomendó a la bonaerense para la investigación creando una comisión cuyos responsables fueron partícipes de la dictadura como el Superintendente Roberto Silva, ingresado en la Bonaerense en marzo del 77, Alberto Farinelli integrante de la Dirección de Inteligencia de la policía en plena dictadura; así como el capitán Zaffino titular de la Comisaría de Los Hornos cuando fusilaron a Darián Barzabal dentro de un patrullero de la repartición.

* A la Presidenta Cristina Fernández, que ya ni siquiera menciona el tema cuando habla de “avances” en materia de Derechos Humanos.

* A la Justicia Provincial que durante un año y medio se negó a reconocer la desaparición limitándose a “buscar” al compañero en una “averiguación de paradero”, como si se tratara de un anciano enfermo que se hubiese perdido.

* A la Justicia Federal que siguió las pistas más alocadas, que realizó allanamientos tardíos e irregulares, que no investigó a ninguno de los denunciados por Lopez en su declaración en el juicio a Echecolatz, (Garachico Urcola, Gomez, Gijena, Peralta, Ponce y Aguiar).

* Al Juez federal Arnaldo Corazza que  cuando por primera vez se apuntaba al círculo de instigadores,  ideólogos y ejecutores, se excusó de seguir actuando.

* Al Dr. Humberto Blanco, nuevo juez, que apartó a la Secretaría especial y dejó otra vez la causa paralizada y errante entre los intrincados intereses judiciales,  el silencio y la pasividad palpables del Poder Ejecutivo y la indiferencia ostensible del Legislativo.

La historia nos ha enseñado que, en la mayoría de los casos, las desapariciones forzadas implican el secuestro, la tortura, el asesinato y el ocultamiento del cuerpo, y son perpetradas por fuerzas de seguridad o para policiales con un objetivo político claro: el disciplinamiento de los opositores políticos. Eso es lo que pasó con Julio López, su secuestro y desaparición fueron y son un hecho político. El mensaje de este crimen tiene múltiples funciones, por un lado es un aviso al gobierno para que suspenda los juicios a los genocidas, y por otro de amedrentamiento de los testigos en los juicios, y un intento de volver a sembrar el terror y la pasividad en la sociedad toda.

 Rechazamos la actitud pasiva, y silenciosa de los gobiernos Nacional y Provincial que, viendo el tiempo trascurrido, es ya una posición de complicidad con los sectores del aparato represivo de la dictadura que siguen impunes y en funcionamiento. Dentro de la Policía Bonaerense continúan existiendo efectivos en actividad que fueron parte del terrorismo de Estado. Mientras, el pretendido “gobierno de los Derechos Humanos” no tiene un solo imputado en la causa López, y sigue predicando el cierre de los juicios a unos pocos genocidas en 4 años para utilizar el tema en función de sus tiempos políticos.

El único “avance” que se dio este año en la causa fue la declaración en marzo del médico policial Carlos Osvaldo Falcone, que fue citado como testigo porque en su casa de Mar del Plata se halló en el 2009 un automóvil en el que se sospecha habría sido secuestrado López. Se sabe que Falcone figura en la agenda que se le secuestró a Etchecolatz tras la desaparición de López, y que visitó a este genocida en la cárcel del Marcos Paz en al menos dos oportunidades, según constataron los investigadores de la causa. Falcone tiene 66 años, y pasó a retiro en octubre de 2005. En la declaración se le preguntó en relación al Volkswagen Gol color azul metalizado, sin patente y oxidado, secuestrado el 13 de enero de 2009 en su casa de Mar del Plata. El auto era robado, y el médico policial explicó que se lo habían prestado y “no sabía que era robado”. Obviamente negó haber dicho que en ese auto fue secuestrado López.

Las pruebas ya obrantes en la causa eran contundentes como para comenzar esta indagatoria un año atrás, sin embargo la causa circuló por los pasillos judiciales mientras jueces y fiscales se la sacaban de encima.

A 6 años de caídas las leyes de impunidad gracias a la lucha popular, el Estado argentino sólo efectivizó algunos juicios con condena firme en todo el país. Reconocidos represores como El Turco Julián, Etchecolatz, Von Wernich, Menéndez, Bussi, Olivera Rovere fueron juzgados en causas fraccionadas, separados de los otros muchos autores de los mismos delitos de lesa humanidad y por un reducido número de víctimas. El desguace de las causas contra los autores del genocidio no hace más que reproducir la impunidad de los delitos que conformaron el plan de exterminio de la lucha de todo un pueblo.

 Durante la dictadura funcionaron en La Plata unos 12 Centros Clandestinos de Detención, coordinados por miles de efectivos de la Policía bonaerense y de las Fuerzas Armadas. De esos miles de genocidas, sólo unos pocos están siendo enjuiciados por los procesos que nos propone el Estado argentino. Pero la investigación y sanción de los delitos cometidos por los verdugos de la dictadura militar es una responsabilidad indelegable de ese Estado, incluidos sus tres poderes constitutivos.

 Por todo esto denunciamos que no existe en muchos sectores del poder político una voluntad real de condenar el carácter masivo y planificado de la represión, en un concepto, de reconocer que lo que aquí sucedió fue un Genocidio.

A 47 meses años del secuestro y desaparición de Jorge Julio López seguimos exigiendo:
 
-          APARICIÓN CON VIDA YA DE JORGE JULIO LOPEZ, LUCIANO ARRUGA, LUCIANO GONZALEZ (Corcovado) Y DEMÁS DESAPARECIDOS EN DEMOCRACIA.
-          JUICIO Y CASTIGO A LOS RESPONSABLES DE SUS SECUESTROS.
-          JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS GENOCIDAS POR TODOS LOS COMPAÑEROS. JUICIOS POR CENTRO CLANDESTINO DE DETENCIÓN.
-          BASTA DE AMENAZAS A LOS TESTIGOS DE LOS JUICIOS A LOS GENOCIDAS.
-          BASTA DE REPRESIÓN AL PUEBLO. FUERA LA POLICÍA Y LA GENDARMERÍA DE BARILOCHE.
-          CESE DE LA PERSECUCIÓN A LOS QUE LUCHAN. DESPROCESAMIENTO O AMNISTÍA DE LOS PRESOS POLITICOS.
 
 Juicio y Castigo a los secuestradores de Jorge Julio Lopez! - HIJOS La Plata

Caso López: fiscal denunció a seis ex policías y militares




Los acusa de tenencia ilegal de armas y asociación ilícita. Investigan sus actividades



El fiscal general platense Marcelo Molina, denunció ayer a seis ex policías y militares investigados en su momento por la segunda desaparición de Julio López. Se trata, entre otros, de Oscar Raúl Quijano, quienes fueron denunciados ante el juez Arnaldo Corazza por el delito de tenencia ilegal de armas y asociación ilícita.

La causa está siendo investigada a través de la Unidad Fiscal creada para conocer detalles de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar.

Según trascendió en fuentes judiciales, Oscar Quijano había sido identificado hace más de dos años en una foto de un acto público en la casa de Chicha Mariani, muy cerca de López.


López, testigo clave en el juicio que condenó al represor Miguel Etchecolatz, desapareció hace más de tres años y no hay rastros sobre su paradero.

A partir de allí comenzó una investigación a cargo de la Policía Bonaerense, que aún no había sido separada de este caso. En ese marco, se allanaron cuatro viviendas en La Plata y Ensenada, donde se hallaron armas, computadoras y papeles con adhesiones al nazismo y a movimientos carapintadas.

A raíz de una denuncia de un testigo de identidad reservada, también se investigó sobre reuniones en las que los acusados planificaban presuntas acciones desestabilizadoras. Esa denuncia se formuló hace dos años, pero hasta el momento nunca había avanzado

Caso López: indagarán al policía en cuya casa se halló el auto que habrían usado los secuestradores




Se trata del médico policial retirado Carlos Osvaldo Falcone, quien días antes de que desapareciera el testigo clave en el juicio a Miguel Etchecolatz, en septiembre de 2006, visitó al represor en el penal de Marcos Paz. Un testigo de identidad reservada identificó al VW Gol azul hallado en su domicilio como el empleado para el secuestro.

Carlos Osvaldo Falcone, de 66 años, días antes de que desapareciera el albañil, en septiembre de 2006, visitó al represor Miguel Etchecolatz en el penal de Marcos Paz en al menos dos oportunidades, según constataron los investigadores.

Falcone, quien pasó a retiro en octubre de 2005, figura también en la agenda que se le secuestró a Etchecolatz tras la desaparición del testigo clave del juicio en su contra.

Además,
Etchecolatz había pedido autorización para que se permita al médico visitarlo en la cárcel.

Falcone "será indagado mañana por el fiscal federal de La Plata Marcelo Molina en relación al automóvil Volkswagen Gol color azul metalizado, sin patente y oxidado, secuestrado el 13 de enero de 2009 en su casa de Mar del Plata", indicó una fuente judicial.


Desde hace un año un testigo de identidad reservada atribuyó a Falcone haber utilizado su automóvil particular para secuestrar a López. Por estos dichos, el 13 de enero de 2009 la Justicia realizó un allanamiento en la vivienda del médico, cerca del faro de Mar del Plata. Allí  se encontró un Volkswagen Gol azul, desmantelado, con la carrocería oxidada, sin patente, sin faros, ni ruedas. El procedimiento había sido ordenado por el secretario Martín Nogueira, cuando la causa era investigada por el juez Arnaldo Corazza. Después, ambos -por diferentes motivos- se desafectaron de la investigación
La misma fuente recordó que "un testigo de identidad reservada declaró en la causa que en ese automóvil habría sido secuestrado el albañil Jorge Julio López el 18 de septiembre de 2006, cuando salió de su casa en Los Hornos para ir a presenciar las audiencias de alegato del juicio que se seguía contra Etchecolatz".

López, un albañil de 76 años, fue un testigo clave en el juicio que se siguió a Etchecolatz y que terminó con su condena a reclusión perpetua por el delito de genocidio.

El 18 de septiembre por la mañana salió de su casa en la localidad platense de Los Hornos para dirigirse al palacio municipal local, donde se realizaba el debate, pero nunca llegó.