A 9 años de la desaparición de Jorge Julio Lopez.

Documento del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia leído en Plaza de Mayo. 18 de septiembre 2015

A nueve años de la segunda desaparición de nuestro compañero Jorge Julio López, nos convocamos nuevamente en esta Plaza de Mayo para exigir al Estado su aparición con vida y el castigo a los responsables

políticos y materiales.

Tenemos presente aquel 18 de septiembre de 2006, cuando esperábamos infructuosamente la llegada de Julio a los alegatos de Justicia YA! en el juicio contra el genocida Miguel Etchecolatz. Recordamos con emoción su testimonio, fundamental para condenar a prisión perpetua al genocida de la policía bonaerense. Julio supo poner en palabras el horror vivido en los campos de concentración de la dictadura. Ese era su compromiso con quienes fueron sus compañeros de lucha.

Durante todos estos años, desde el poder político y judicial se encubrió y silenció la ausencia de López. La política de Estado ha sido y continúa siendo el encubrimiento.
La impunidad de los autores materiales de la segunda desaparición de López es responsabilidad política de los gobiernos nacional y provincial.

El Estado no realizó la investigación de lo ocurrido. Como en una farsa, cada fuerza simuló una búsqueda por su cuenta, ocultando sus pasos las unas a las otras. También fueron encubiertos los organismos de seguridad que dependen del Poder Ejecutivo Nacional y Provincial: la SIDE, el Servicio Penitenciario Federal, la Policía Bonaerense y la Federal. Sobre todos ellos recae el manto de sospechas. Durante la lectura de su segunda sentencia a prisión perpetua –por los crímenes cometidos en La Cacha- Etchecolatz exhibió a los medios un papel con el nombre de nuestro compañero. Pero ninguna investigación avanzó sobre este represor y su entorno. En cambio, los jueces que tuvieron la causa apuntaron a los compañeros y familiares de López y embarraron la investigación hasta tornarla inviable.

De un lado, la respuesta popular ante la desaparición de Julio fue inmediata. Miles salimos a las calles a exigir su aparición con vida. La respuesta de las autoridades, por el contrario, fue ignorarla. La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, no dedicó a López ni una palabra en ocho años de mandato. El actual jefe de gabinete Aníbal Fernández –entonces Ministro del Interior y hoy candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires- con su habitual cinismo, no quiso reconocer el secuestro de Julio, diciendo que podía estar tomando té en la casa de su tía. El entonces gobernador Felipe Solá –hoy alineado con Sergio Massa- sostuvo que su principal preocupación era la gobernabilidad de la policía bonaerense. Su sucesor, Daniel Scioli, nunca recibió a los organismos de derechos humanos ni impulsó el avance de la investigación. Los funcionarios nacionales y provinciales renunciaron a encontrar a nuestro compañero Jorge Julio López y, por lo tanto, renunciaron también a individualizar a los responsables de su secuestro. Por eso, en la causa López, a nueve años del secuestro de Julio, no hay sospechosos, ni imputados, ni detenidos.



Así quedaron también impunes el asesinato de Silvia Suppo, los secuestros de Gerez y Pouthod, las incontables amenazas que sufrieron testigos, querellantes y familiares de desaparecidos, que denunciaron y continúan denunciando a genocidas y represores en las calles, en los medios y en los estrados judiciales.

Decimos que el gobierno nacional es responsable por la aparición con vida de Julio y es responsable de la impunidad porque debió haber dado pasos precisos que le exigimos: exonerar y denunciar ante la justicia a todos los integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad que se desempeñaron durante la dictadura; promover la remoción de jueces y fiscales cómplices; impulsar juicios por campo de concentración o por circuito represivo donde se juzgue por el delito de genocidio a todos los represores y a sus cómplices civiles.
Hoy, a nueve años de la dolorosa desaparición de Julio, estamos en esta Plaza para ratificar la lucha popular contra la impunidad, denunciar el encubrimiento y reclamar justicia.

BASTA DE SILENCIO, ENCUBRIMIENTO E IMPUNIDAD

Por eso exigimos al gobierno:

Aparición con vida YA de Julio López

Juicio y castigo a los responsables


En consonancia con este aniversario de la desaparición de Julio, denunciamos una ofensiva para avanzar con los mecanismos de impunidad.

Desde el gobierno se pretende dar vuelta la página y rehabilitar la intervención de las fuerzas armadas en la política interior. Esto es lo que ha ensayado con el envio de tropas a Haiti, imponiendo la presencia del Ejército en los barrios inundados de La Plata, en el barrio La Carbonilla de Capital y en retenes militares de la Provincia de Formosa. En nombre de una supuesta lucha contra el narcotráfico o el terrorismo, se pretende naturalizar la presencia del Ejército en los barrios y ciudades como instrumento de control social y represión interna. Para ello, ha reforzado el presupuesto militar y cerrado acuerdos militares y comerciales con fuerzas armadas de países imperialistas. Al frente de esta tarea –que apunta a la resistencia popular contra el ajuste- designó como Jefe del ejercito,al genocida César Milani, ex jefe de inteligencia del Ejército. Milani debió renunciar por las denuncias y el repudio popular en su contra, a pesar de la cerrada defensa que llevaron adelante el gobierno y sus voceros.
Por su parte, la oposición de los Macri y otros sectores de la derecha liberal pretenden reflotar la nefasta teoría de los dos demonios del gobierno de Alfonsín. En esta línea están los llamados a la reconciliación con los genocidas, promovida por el presidente del Episcopado, José María Arancedo, y las editoriales del diario La Nación proponiendo el final de los juicios a los genocidas.

Al mismo tiempo, entre las propuestas electorales de Sergio Massa está la reivindicación de la mano dura con la intervención del Ejército en las fronteras y en los barrios en la supuesta lucha contra el narcotráfico.

Mientras tanto, los juicios contra los represores continúan desarrollándose a cuenta gotas, lentamente, y los únicos cinco acusados por los crímenes de la Triple A –que asesinó a miles de luchadores- son excarcelados.
Ante esto, decimos una vez más:

NO OLVIDAMOS NO PERDONAMOS NO NOS RECONCILIAMOS
CÁRCEL A MILANI Y A TODOS LOS GENOCIDAS

Mientras tanto, el gobierno nacional avanza en el desguace del Banco Nacional de Datos Genéticos, con la complicidad del macrismo. El Banco de Datos Genéticos -creado a instancias de Abuelas apenas terminada la dictadura- fue una herramienta clave para restablecer la identidad de casi un centenar de hijos apropiados por los represores. El gobierno primero recortó sus facultades a los casos ocurridos bajo la dictadura, excluyendo a cientos de miles de personas de su alcance –y negando, de este modo, la existencia de centenares de desaparecidos y desaparecidas en democracia, a manos de las fuerzas represivas, de las redes de trata y de las mafias dedicadas al tráfico de personas. Ahora pretende arrancarlo del Hospital Durand, un hospital público donde funcionó por treinta años, y trasladarlo a las oficinas del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Esta apropiación tiene por objetivo convertirlo en una plataforma de negocios con los grandes laboratorios. Dos personeros de los laboratorios privados acaban de ser designados al frente del Banco a pesar de las impugnaciones de familiares y organismos de derechos humanos.

Decimos :

No a la privatización del Banco Nacional de Datos Genéticos

Exigimos:

UN BANCO NACIONAL DE DATOS GENÉTICOS PÚBLICO Y ACCESO UNIVERSAL AL DERECHO A LA IDENTIDAD

Compañeros y compañeras:

La impunidad y el encubrimiento que rodean la segunda desaparición de Julio López se conectan directamente con la vigencia del aparato represivo de la dictadura y con la represión a las actuales luchas obreras y populares.
Asesinato de luchadores, espionaje e infiltración sobre organizaciones y militantes populares, leyes antiterroristas, represión a las luchas obreras contra los despidos, aval implícito a las patotas de la burocracia sindical y otros grupos de choque, alianza con terratenientes y pulpos sojeros contra los pueblos originarios, apoyo a la injusta condena contra los trabajadores de Las Heras, gatillo fácil y más de 5000 procesados por luchar han marcado la década de los gobiernos K. Mientras los pueblos originarios tratan de hacer oir su voz en defensa de su derecho a la tierra y de su cultura frente al avance de la frontera sojera, sufren múltiples provocaciones contra el acampe que instalaron en la ciudad de Buenos Aires y la negativa de la Presidenta a recibirlos y escuchar sus demandas.

La represión a los trabajadores de la línea 60 y contra la manifestación popular que repudió el escandaloso fraude electoral en Tucumán, la impunidad del asesinato de Ariel Velazquez en Jujuy, y el brutal allanamiento al canal Antena Negra son las muestras más recientes de la política represiva que caracterizó al kirchnerismo.

Por su parte, Mauricio Macri montó en la Ciudad de Buenos Aires su propio aparato de espionaje de la mano de Ciro James y formó la Policía Metropolitana bajo la arquitectura de un comisario vinculado al encubrimiento del atentado a la AMIA, Fino Palacios. Indoamericano, Sala Alberdi, Borda, Barrio Papa Francisco, son episodios salientes de una política represiva al servicio de los especuladores inmobiliarios y los privatizadores. Macri no tiene nada que envidiarles a los gobernadores alineados con Cristina Kirchner en provincias como Formosa o Chaco, donde persiguen a docentes, estatales, jubilados, desocupados, pueblos originarios, ambientalistas y luchadores contra el extractivismo .

La política de “mano dura” de Scioli, Macri y Massa está dirigida a reforzar el aparato represivo con la mirada puesta en la crisis social que desatará más temprano que tarde el ajuste. La política de “mano dura” no resuelve los problemas de inseguridad sino que los agrava, porque el aparato represivo –la policía, las fuerzas armadas, los servicios de inteligencia- son los principales articuladores del delito organizado a lo largo y ancho del país.

Reclamamos:

Basta de ajuste, despidos y suspensiones. Basta de represión, muertes y patotas. Cierre de las causas y anulación de las condenas contra los luchadores. Libertad a los presos políticos. Fuera Berni.

La memoria colectiva ha inscripto en estos años los nombres de Miguel Bru, de Luciano Arruga y de los miles de jóvenes asesinados por el gatillo fácil, cuyos perpetradores en la inmensa mayoría de los casos permanecen protegidos bajo el manto de la impunidad.
También son parte de la memoria de nuestro pueblo las víctimas de la AMIA; de Cromañón y de Once. ¡¡Hoy exigimos justicia !!

Compañeros y compañeros

El testimonio de Julio López contra Etchecolatz ya es parte de la construcción de una memoria y una historia que, además de poner al desnudo la crueldad y brutalidad de la dictadura, rescata las luchas, las banderas y los objetivos por los que lucharon los 30000 compañeros detenidos desaparecidos: un país sin opresión, sin explotación, sin injusticia, sin represión.

En este 18 de septiembre reafirmamos:

NO OLVIDAMOS-NO PERDONAMOS-NO NOS RECONCILIAMOS

APARICIÓN CON VIDA YA DE JULIO LÓPEZ

BASTA DE ENCUBRIMIENTO E IMPUNIDAD

BASTA DE REPRESIÓN A LOS QUE LUCHAN

COMPAÑERO JULIO LÓPEZ ¡PRESENTE!

30.000 COMPAÑEROS DESAPARECIDOS PRESENTE!!!